Si el teatro es, como los sueños, sanguinario e inhumano, manifiesta y planta inolvidablemente en nosotros, mucho más allá, la idea de un conflicto perpetuo y de un espasmo donde la vida se interrumpe continuamente, donde todo en la creación se alza y actúa contra nuestra posición establecida, perpetuando de modo concreto y actual las ideas metafísicas de ciertas fábulas que por su misma atrocidad y energía muestran su origen y su continuidad en principio esenciales.
Interrogaciones, dudas, ¿respuestas?
¿Cómo puede ser que el lugar mas cómodo, perfecto, brillante, alegre, se convierta en algo totalmente oscuro y repleto de nada, lleno de silencios, y secretos por culpa de una persona? ¿Es culpa de esa persona o de nosotros que por causa alguna nos queremos hacer creer que es por ella? ¿Significa que ese lugar ya no nos corresponde y tenemos que dejar de asistir allí? ¿Son señales de que debemos alejarnos de todo ese entorno? ¿Tendremos que suponer que es el destino el que nos lleva a ese punto? ¿Dejar lo que más nos gusta porque esa persona nos está invadiendo de tal forma que ya no aguantamos mas y necesitamos escapar de todas esas cosas para empezar a olvidar ciertas vinculaciones, estados o sentimientos? Encontrar la respuesta se sitúa complicado...