Si el teatro es, como los sueños, sanguinario e inhumano, manifiesta y planta inolvidablemente en nosotros, mucho más allá, la idea de un conflicto perpetuo y de un espasmo donde la vida se interrumpe continuamente, donde todo en la creación se alza y actúa contra nuestra posición establecida, perpetuando de modo concreto y actual las ideas metafísicas de ciertas fábulas que por su misma atrocidad y energía muestran su origen y su continuidad en principio esenciales.
Casi nada me resulta pasajero todo prende de mis sueños y se acopla en mi espalda y así subo muy tranquila la colina de la vida. Nunca me creo en la cima o en la gloria, eso es un gran fantasma creado por generaciones pasadas, atascado en el camino de la vida. La realidad duerme sola en un entierro y camina triste por el sueño del más bueno. La realidad baila sola en la mentira y en un bolsillo tiene amor y alegrías, un dios de fantasías, la guerra y la poesía. Tengo de todo para ver y creer, para obviar o no creer y muchas veces me encuentro solitaria llorando en el umbral de la vida. Busco hacer pie en un mundo al revés, busco algún buen amigo, para que no me atrape algún día, temiendo hallarla muerta a la vida.